
Recuerdo el día en el que comencé a mentir. Estaba en el patio del colegio y, tras un breve forcejeo, empujé a Melissa Olsen del columpio. Se abrió la rodilla. Le dieron 17 puntos. Mientras la cosían, yo juraba y perjuraba que había sido un accidente. Me creyeron. Entonces descubrí con malévola complacencia, que cada uno de los puntos sobre la rodilla de Melissa había sido un paso hacía un camino nuevo: excitante, imprevisible, con un punto peligroso, como subirse a una atracción sin haberse puesto el cinturón o bajado la barra de seguridad. Desde aquel momento, aquel camino se convirtió en el único posible y mi vida se fragmentó en piezas que fui repartiendo, como pequeños espejos deformados de mi misma. Cada día tenía que recordar quien poseía cada uno de ellos y evitar que dos piezas opuestas o contradictorias se mezclasen. Era un trabajo arduo. Agotador, incluso. Mi memoria y mi instinto se agudizaron. Aprendí a estar alerta. Me sentía a salvo. Nadie podía verme porque nadie conseguiría reunir todos aquellos fragmentos al mismo tiempo. Sin embargo, también comencé a dispersarme. Parecía como si alguien fuera soplando lentamente sobre un diente de león. Cada una de las partes de esa flor serían siempre objetos de paso, irreconciliables, desubicados, ajenos los unos de los otros, incluso a pesar de si mismos. No conocía a la mujer a la que los demás estrechaban la mano, ni a la que apodaban con nombres absurdamente cariñosos, ni a la que jadeaba montada sobre algún amante ocasional.
“No te creas sus mentiras” escribe Leonard, el protagonista de la película Memento, en la que siempre será mi escena favorita y más odiada, al mismo tiempo. Lo hace para librarse de la única certeza que hay en su vida. Sin embargo, él tenía un pasado, un amor y una autoimagen que preservar. A diferencia de Leonard, yo me aleje de todas mis certezas en un patio de colegio hace muchos años...
“No te creas sus mentiras” escribe Leonard, el protagonista de la película Memento, en la que siempre será mi escena favorita y más odiada, al mismo tiempo. Lo hace para librarse de la única certeza que hay en su vida. Sin embargo, él tenía un pasado, un amor y una autoimagen que preservar. A diferencia de Leonard, yo me aleje de todas mis certezas en un patio de colegio hace muchos años...
There she goes
ResponderEliminarThere she goes again
Racing thru' my brain
And I just can't contain
This feelin' that remains
There she blows
There she blows again
Pulsing thru' my vein
And I just can't contain
This feelin' that remains
There she goes, there she goes again
She calls my name, pulls my train
No-one else could heal my pain
And I just can't contain
This feelin' that remains
There she goes
There she goes again
Chasing down my lane
And I just can't contain
This feelin' that remains
Bonjour, tristesse...
mmmm... sixpence non the richer??
ResponderEliminarUna persona a quien admiro bastante siempre dice que la virtud del mentiroso es tener memoria... la verdad, yo procuro no mentir nunca, más que nada por pereza, menudo esfuerzo para que no te pillen y te pongan colorada... jajajaja
OMG
ResponderEliminarQué genial o.o
Supongo que todos mentimos. Para no olvidarme, me dedio un tiempo a mí mismo.
Yo de metiche leí el comentario de CMQ y opino los mismo xD
Muy bueno : )
Saludos !
Me ocurre como CMQ me estra mentir no digo que nunka lo haga, ocacionalmente si y en vanalidades pero me pone mal saber que puedan cacharme, prefiero hacerlo lo menos posible.
ResponderEliminarSaludos
Si borro esta entrada (al paso que voy intuyo que será asi) hare un corta-pega en los posts de la actualización anterior, posts included.
ResponderEliminarSorry por no contestaros, pero lately, entre unas cosas y otras, "vivo sin vivir en mi". Tengo ganas de que ponerme delante de una pantalla de ordenador sea emocionante en lugar de deprimente. Quiero volver a escribir, a escribir con ganas...
para hacerl sin ganas tus entradas son siempre interesantes o crees que estaria ahora a las 2 y media de la mañana coemntandote y leyendote. no se porque no te lo crees
ResponderEliminaren cuanto a mentir, yo tengo el defecto ola virtud de transmitir demasiado con mis ojos y se ve de lejos si miento, o sea que no lo hago. con la verdad de frente
Nadie puede vivir en el mundo de la mentira eternamente, nadie y quien lo haga acabara como la protagonista del relato más perdida que cuando empezó todo en aquel patio de colegio. Las caretas son malas, ademas como bien se dice, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo así que el mayor favor que nos podemos hacer a nosotros mismos es dejarnos de mentirnos a nosotros mismos y a los demás ya ni te cuento..
ResponderEliminarEspero que al final no lo borres!!Ha estado muy bien el relato.
Besoss
Las peores mentiras son las que nos hacemos a nosotros mismos o, las que hacemos a los demás y nos acabamos creyendo...
ResponderEliminarLo de las mentiras me ha recordad a esta canción, de este maravillosísimo disco:
http://www.goear.com/listen.php?v=57b0bc2
¡Ah!
ResponderEliminar¡¡Besos sinceros!!
No me gustan nada las mentiras. Entiendo que una persona que las cuente tenga que dividirse y seguir múltiples hilos en función si trata con la persona A a la que le contó la trola A, la persona B a la que mintió en otra cosa,...
ResponderEliminar¡Qué vida más cansada!
Yo me ahorro esos problemas porque la mayor parte de las veces digo exactamente lo que se me pasa por la cabeza.
Un saludo
"Tengo ganas de que ponerme delante de una pantalla de ordenador sea emocionante en lugar de deprimente. Quiero volver a escribir, a escribir con ganas..."
ResponderEliminarEso explica en parte mi ausencia.
Besos desde el insomnio de una triste noche, muy triste y muy sola.
Esto no es mentira, y eso es lo peor.
Te sigo.
Madre mía, y yo pensando que tú eras buena...
ResponderEliminarohhhh que gran cancion!!! me has alegrado la mañana! jajaja
ResponderEliminarbesosssssssssss!!!
hablas de la mentira de una forma tan poética, tan bella, tan inocente, tan ubicua...
ResponderEliminarencantador!!
la mentir a veces ataja el dolor pero muchas veces lo crea...
ResponderEliminarmentiras piadosas, hipócritas, falsos y mentirosos compulsivos...algunos lo hacen sin darse cuenta forman parte de su vida... Escribe, es la unica forma de poder salir de la tristeza...
Un saludo...
Dice una canción que "una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida". Pues eso.
ResponderEliminarUn abrazo desde mi cabaret!
Conocí una vez a una persona que había cimentado su vida sobre las mentiras. Y vivía agotado. Peor aún, a la defensiva. Se defendía tanto que incluso cuando no era atacado sacaba la espada, por si acaso. El problema fue que yo me enamoré de él porque pensé que podía ver a través de sus mentiras. Y me equivoqué. Es imposible amar a un mentiroso. No quieren ser amados, sólo se esconden...
ResponderEliminarAcabo de llegar a tus blackberry nights y me as enganchado completamente. Las mentiras son como las pipas, cuando empiezas con ellas van todas seguidas. Yo procuro no mentir, ni mentirme a mí misma, que es aún peor. Pero el que dice que nunca ha mentido, miente. un besazo. Volveré.
ResponderEliminaraquí suena mejor cat power. Siento como un enjambre de sabores a frutas tropicales cerca del esternón.
ResponderEliminaryo no recuerdo mi primera mentira. Eso, he de suponer, es algo terrible.
ResponderEliminarpor cierto, esa canción está sonando por todas partes últimamente :)
beso, rebeso
"Little lies" de Fleetwood Mac me encanta. Nunca recriminaré a mis padres, por haberme llenado de felicidad un día especial al año, siendo niño (Reyes).
ResponderEliminarSe puede mentir de tres formas: mintiendo aun sabiéndolo, diciendo una verdad a medias o por estadísticas.
La mentira no se demuestra, se excluye demostrando la verdad en su lugar.
Mentir puede llegar a ser mucho más complicado que decir la verdad.
ResponderEliminarmiau
de
chocolate
calentito
Metir es demasiado complicado, no digo que no lo haga: solo no lo hago demasiado. No tengo el suficiente cerebro la mayoría del tiempo para hacer las cosas cuadrar.
ResponderEliminarUn beso con leche :)
todo es ficción,
ResponderEliminar¿y qué?.