30 noviembre 2013

Cinco minutos





Cinco minutos

en el trastero de los sueños,

sobre el margen

de un cuaderno lleno de historias

ajenas.

Cinco minutos

viajando de tus ojos

verde promesa

a tus labios

sin saber dónde querría

anegarme primero

(o enfundarme,

o estallar).

Cinco minutos

prestados

robados

arañados

desterrados de una orilla amarilla,

hambrientos.

Cinco minutos

como un anillo

que se abre y se cierra

para volver a abrirse y recordar

su infinitud maldita.

Cinco minutos

contra la desidia de los hombros vencidos

contra el peso de la felicidad irredenta,

contra la sal del silencio.

Cinco minutos

como nervaduras de galaxias

embrionarias

antes de las cosquillas.

Cinco minutos

como los que se regatean al despertador

para despabilarse aún con más hambre

de antorchas y caricias.

Cinco minutos

para guillotinar las yemas de la espera

únicamente

con las letras de tu nombre.

Cinco minutos

para escalar mi herida.

Cinco minutos

para renegar

de Ítaca.

*

1 comentario:

  1. "Cinco minutos los que me quedan, y olvido el luto. Cinco y no más."

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