Noto como mi tristeza
poliniza los ascensores,
las aceras,
los bancos,
las vallas publicitarias
y las yemas de todos los
dedos
que alguna vez dijeron
adiós.
Si te cruzas con esta
mi encanecida,
impenitente
y omniestacional tristeza,
con voluntad de yunque
y vocación de arenas
movedizas,
hiberna, insensato, hiberna
… o hazme la noche.
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