08 septiembre 2016

Al filo del 4 (Part II)




8- La cuarta planta (polisemia y homofonía)

En Japón y China el cuatro ha sido desterrado de edificios, hoteles y hospitales:
La cuarta planta no existe.
El cuatro se pronuncia como la palabra “muerte” aunque utilicen kanjis distintos.
Es un número abominable, impronunciable, maldito.
Ella
batalla por su vida en la cuarta planta del hospital,
aquí, desde este lado.
En el país del sol naciente no habría lucha,
nunca se habría declarado la guerra,
porque no hay realidad física que la sustente.
Su habitación y todo lo que la define, simplemente, no podrían existir.


*


9- Horror Vacui

Elige el horror vacui para el lienzo de su piel.
Y no hay centímetro de duda pictórica.
Ella reclama:
“Este cuadro es mío
Abstracto
Rosado y carmesí,
Me perteneces”.

Pero el pintor y el horror vacui no pueden convivir
a la vez
sin devorarse mutuamente.
Sólo una locura
puede sobrevivir
al mismo tiempo.






10- Noche de perseidas

Tiene 92 años y una pesadilla diabética
Demasiados hijos se agolpan a su alrededor
como aves nidificantes.
Ha cedido su dignidad a la vejez, la viudez y al sobrepeso
su oído es sólo el eco de un narrador ajeno.
No le quedan demasiadas noches de perseidas
(ya ni siquiera natillas).
Pero tras cada comida,
mecánica y coquetamente,
se sigue pintando
los labios de rouge.


*


11- Figura

Cuando los delfines duermen, solamente un hemisferio de su cerebro descansa.
Alerta, alerta,
rema el miedo
y en su barca,
no hay espacio para mí.






12- Frambuesas congeladas

Descelero
pero el mundo no descelera.
Como un juego infantil en proceso
para el que llego demasiado tarde:
Lo sentimos. Los participantes ya han sido elegidos.
Tú no juegas…

Todo fluye
(yo no juego)
Las verduras se pudren,
los libros se devuelven sin leer,
las barcas desayunan óxido…

Todo fluye
y lo único intacto que me espera
son aquellas frambuesas congeladas.

¿Recuerdas…?


*

13- Químicos

Hay más química que física en su cuerpo.
Invasores e intrusos acampan en
una tierra de nadie
en la que la intimidad o el pudor
han sido desterrados.
La puerta de la habitación es más frágil que su bata
todo lo que la cruce será
Welcome.

Muñeca de trapo,
no nos mires, no nos cuentes, no nos recuerdes,
no pronuncies nuestros nombres,
abre la boca y las venas
somos tu ejercito de samuráis,
tu veneno y tu antídoto.






14- Última noche

La llevaba de la mano
bajo un rastro de luciérnagas.

No pudo verle la cara.

Nunca hubo palabras.

Huyeron al otro lado,
la noche era suave y blanca
Como el sueño de un gato.

La llevaba de la mano,
Sí,
el cielo parpadeaba
y se acercó a su rostro
y susurró:
¡despierta!



 *

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