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21 marzo 2018

Qué más da




Qué más da,
dime,
si jamás vuelvo a verte
y esos naranjos jamás estallan en frutos
que estallan en pulpas
que estallan en bocas.
Y los trenes olvidan que los raíles mecen
y no solo transportan.
Y las canciones se borran selectivamente de mi biblioteca de iTunes
como los recuerdos fruncidos en una memoria.

Qué más da,
para mi temblor de especie en peligro de extinción
o mi salón de baile vacío,
qué más da,
(o qué menos da),
maldito,
dime,
que estés vivo o muerto.




*

12 febrero 2018

Khaleesi (Winter is going away)




Preciosa Khaleesita,
temperamental leona,
bailarina del color,
eterna juguetona,
me miras desde la templada profundidad de tus ojillos azules,
que son como dos botoncitos que te hubiera cosido el agua,
y sé que comprendes,
que recibes,
mi ternura espinada,
mis distancias de roca,
y la rígida capa de musgo que me hiberna.
Tal vez por eso,
solo desciendes de tu trono de hierro,
para que nos desroblemos
ambas.



*

25 enero 2018

2017: Balance




Me da rabia de cristales rotos,
de jugo de granadas pisoteadas,
pero tú
y tu sonrisa de supernova,
desanudando mi timidez en una onda expansiva.
Tú torpeza,
tú cachorro,
tú espiral…

recibiéndome como un arco
(o un deshielo
o una utopía)  

has sido mi única felicidad de diamante.


*

16 julio 2017

Uno de estos días



Uno de estos días saldré de casa sin esperar que los músicos callejeros me transmitan un mensaje cifrado.
Haré la compra y no te desplegarás bajos mis pasos
como un mapa,
Y escucharé pronunciar tu nombre
sin que me pinchen las 5 puntas de su estrella.

Uno de estos días serás otro fantasma deshilachado, educadísimo, etéreo,
recorriendo el patio del “Sentido común”, “la Maldita Realidad”
y el “Olvido”.

Uno de estos días la amargura se liberará de la última soga
y saldrá a pasear, a plena luz, en su carroza.

Uno de estos días rodarán naranjas por el suelo.

Uno de estos días…
nada.

*

23 junio 2017

Verano



Me agota buscarte en los cuerpos de otros hombres, en los rostros que desfilan como hormigas con un propósito específico y ajeno, y en las miradas desafiladas que se sacuden fácilmente. Me agotan las horas como montañas de papel arrugado, la estrategia del pájaro invasor en el andén y la condescendencia envenenada del hilo musical. Me agota la presencia ondulante del mar y la sensualidad del musgo. Me agota el mantra bajo tu ropa y el olor a tierra seca mojada. Me agota la luz, tan despierta, como de planeta recién estrenado. Me agota el tórrido mango de la tetera y el té de las tardes. Me agota el dócil largo de mi falda. Me agota tu ausencia caníbal. Verano malditísimo, me agota la paciencia. 

*

18 junio 2017

¿Por qué lo llamamos girasol si sólo gira al principio?



¿Por qué no perseguí tu nombre hasta las raíces del cuento?
¿Por qué nos observé desde mi cauto pupitre en primera fila?
¿Por qué no madrugué como el narciso tenazmente amarillo?
¿Por qué la ávida loba contuvo su fuerza arrolladora?
¿Por qué no recogí tu sonrisa del suelo y planté un huerto?
¿Por qué no desterré más botones de mi blusa?
¿Por qué respeté los musicales códigos del ritmo y del misterio?
¿Por qué no establecí mi reino en tu clavícula?
¿Por qué no cobijé al gorrión entre tus dedos?
¿Por qué no arranqué todas las cabezas de Medusa?


*

11 junio 2017

Discomfort Zone



He bailado al otro lado de las vías del tren,
mi piel de luna era un ticket hacia un Darjeeling improvisado.

Llevaba el arco de Artemisa y los versos de Afrodita
y apuntaba con ambos en la misma diana,
en la misma manzana.

Aprendí a cortar las primeras pieles como el despertar, irrevocable, deshila un mal sueño.

Reescribí las contraseñas del bosque y de los cuentos (Me convertí en príncipe, me convertí en mago, me convertí en dragón).

Escalé a la beatleliana azotea de Apple Corps, micrófono en mano, para cambiar mi historia, para que aquel fuera el primer concierto y no el último,
pero el público ya se había marchado.

¿Hasta dónde habría llegado?

¿Hasta dónde habría llegado por ti?    


*

06 junio 2017

Ilusión óptica/Cerca del amor




En el amor sólo debería haber dos distancias,
dos alunizajes:
años luz y superficie solar.
Todo lo que se encuentre flotando indefinidamente entre la fría lejanía y el fuego magnético,
aunque solo sea a un centímetro,
es como la luz de Betelgeuse cuando acaricia la tierra:
ya no existe.


*

04 junio 2017

Cocodrilos (Terror en el hipermercado)




Deberían evitarse los “cementerios de recuerdos”
como deberían evitarse los supermercados.
A veces son la misma cosa
rituales ineludibles, como una enfermedad infantil.

Ambos
tienen bocas azules
y cola de reptil.
Muerden siempre.

Un cocodrilo mordió mi estómago
cuando creí verte hoy.
Caí al suelo de noviembre
y se abrieron mis costuras.

Los violines del Banco de alimentos
Rivalizaban con los de Médicos sin fronteras.
¿Qué más da qué orquesta toque hasta el final?
El barco se hunde…

*


22 mayo 2017

Capítulo 8/Epílogo




Para A.
Odio la palabra nunca,
Odio la palabra siempre,
Odio el maldito significado de tu nombre,
Odio el cínico mes de mayo y su imposición modernista,
Odio los fuegos artificiales empapados de lluvia,
Odio tu look de príncipe Disney del siglo XXI,
Odio tu cabello rubio, tus ojos azules, tu aspecto de guiri extraviado,
Odio tu masculinidad de sauce,
Odio el río que translucen tus gafas,
Odio tu sonrisa perfecta a lo Ryan Gosling,                             
Odio la potencialidad de tus manos,
Odio tu timidez adolescente y su polaridad de azufre,
Odio tus promesas de celofán perfumado,
Odio las inflexiones de tu voz de nebulosa,
Odio las baldosas amarillas que recorrí de tu mano,
Odio el final pre-escrito en mis zapatos de rubíes,
Odio tu silencio de cuchillo lorquiano,
Odio la dictadura de la fecha de caducidad de los contratos,
Odio tu truco final, a lo prestige de un mago,
Odio el hueco sideral que ha perforado tu ausencia,
Odio la crueldad inconclusa de los zarpazos,
Odio la piedra de luciérnaga que robaste,
Odio la exactitud matemática del látigo,
Y, sobre todo,
Odio tu camisa
abandonada
como un kanji impronunciable.

*

17 mayo 2017

Gosling 2.0





Tienes la misma sonrisa que Ryan Gosling en Drive cuando mira a Carey Mulligan,
esa delicia híbrida entre la timidez adolescente, la ternura y el anhelo.
Puede que sea algo universal y todos los hombres del mundo acudáis en secreto a “Gosling 2.0” para aprenderla,
pero tú la dominas, es tuya, sin vacilación ni esfuerzo.
Y desde el otro lado, el del “regalador regalado”,
no queda más remedio que desplegar las constelaciones y los mapas
o “recorrer océanos de tiempo”,
para volver a invocarla.



15 mayo 2017

La inevitable vocación de los continentes




El mundo se derrumba y nosotros nos desencontramos.
Como si descubriésemos, de repente, que somos dos continentes distintos en Pangea.
El suelo se agrieta y retrocede.
Ya hay kilómetros donde ayer estaban tus pies.
No distingo la estela de tus manos.
El tiempo se automutila en ralentí, como en una película de Frank Miller.
El azul del mar es áspero.
Recojo su sal en mi copa y brindo por los escombros, por la amargura y por la soledad enquistada.
Tarde o temprano llegaré a mi destino.
Sola.
No, peor.
Con la huella de lo que pudiste haber sido dibujada en mi espalda.     

*

30 abril 2017

Mochila fantasma




Todo lo que dejé morir,
todo lo que abandoné en la orilla,
todo lo que no contuve y cayó al suelo,
todo lo que escapó entre mis dedos
como ternura despeinada,
todo lo que exilié,
todo lo que no recibí y aterrizó en el buzón del tiempo,
todo lo que nunca amé,
lo llevo sobre mi
como un feo tatuaje
o un miembro fantasma.

*

29 abril 2017

La soledad azul metálico del sábado por la noche




La soledad azul metálico del sábado por la noche es como ese aparato de dientes infantil que nunca te quitaron, que se te quedó pequeño y que te oprime la boca.

Vas dando saltos de red social en red social, te apeas en el correo. Nada. Incluso los lobos solitarios se visten de plata y pactan con la luna. Nada puede quedarse quieto esta noche, nadie puede enseñar su ala herida sin peligro de desgarro. Incluso las teclas del portátil parecer burlarse de ese silencio sin eco, del patético e imprescindible hecho de ser necesitadas. Todo lo que escribas se convierte en vómito. Vómito de tierra que surge de la capa última, de las mismísimas y volcánicas entrañas del planeta en miniatura en el que te has convertido. ¿Por qué giras? ¿para quién? Si existir nunca ha sido una opción, ¿qué te oprime la vida? ¿qué te arranca el azul? Marrón, marrón, tierra de nuevo, esencia. Vuelves a ti una y otra vez aunque te caigas a pedazos y no te sostengas, como una golondrina empecinada. Has invertido demasiado en construirte, en tu morada, aunque habites un nido de avispas. Confundes la prisión con la seguridad constreñida, como un bebé, pero nada puede abrazarte desde las piedras de los márgenes, nada corre en paralelo con tu angustia. Sólo el cursor te guiña el ojo desde su asepsia cibernáutica. Estás azul y metálicamente sol@ y ahora tod@s pueden ignorar tus gritos.

*

28 abril 2017

Acto de Desaparición Inminente



Prometo no esperarte de rodillas,
ni balancearme en los columpios de los parques,
ni soplar dientes de león,
ni arquear mi espalda de gato
como si fuera un instrumento recién afinado.
Prometo ignorar la vocación de la orquídea
en su efervescencia máxima,
prometo sujetar mis raíces
como las riendas de un vehículo invisible.
Prometo que el dolor será la esquina del incendio,
la hostia sagrada de una comunión fallida.
Prometo que olvidaré la sal que vierte tu nombre
por el hielo,
Prometo que ignoraré la ubicua impronta del petirrojo.
Prometo que tu voz ya nunca será un lenguaje.
Prometo desmantelar las constelaciones y las líneas de mi mano.
Prometo entregar, yo misma, el rescate del secuestro.



23 abril 2017

De menos



Todo lo que te diga está de menos,
parte de mi voz permanece en el rellano del tiempo
como equipaje extraviado.
Las huellas de la semántica se posan en tu piel
pero apenas te tocan,
mientras esa otra parte de mi voz se estremece
en cualquier parte, lejos,
donde tú no puedes alcanzarla
donde tú no la nombras.

*

16 abril 2017

Antes del amanecer, atardecer y anochecer




Prometiste llegar antes de que mis manos se volvieran azules,
antes de que se deshilacharan, por ambos extremos, todas mis bufandas,
antes del destierro de los gorriones de todos los parques y ciudades,
antes de que la sombra sea más alargada que el recuerdo.

Se maquillan, una y otra vez, las fachadas de los edificios,
se repliega la voluptuosidad de la orquídea,
se descuelga el asombro de la comisura de las bocas,
se abandona el violín a su llanto desafinado.

Cae el domingo.
Cae
como la primera o la última gota de una tormenta,
mientras yo sostengo el espejo del cielo
como quien sostiene una vela.
Cae el domingo.
Cae
y tú no has llegado.


11 abril 2017

Asincronía




Cuando se aplaque el ruido del tren
podré comprender los designios de la ruta.
El vagón del cuerpo, del alma y del corazón
ya han escrito su anillo
como el tronco de un árbol.
Pero el último vagón,
el de la conciencia,
siempre es el último
en completar su destino.


*

28 marzo 2017

Poder mirarte




Poder mirarte
de arriba abajo
y de abajo arriba
melódicamente.
Aprenderte y reclamarte
Para volver a ti, siempre que quiera
con la brújula magnética del cerebro de las aves.
Poder posarme en ti
tiernamente
Sin que nadie (ni siquiera tú) lo sepa
Poder anidarte parte a parte.
Poder, aunque solo sea un instante,
descansar en ti.



Foto: Spy by Katharina Beron

*

20 marzo 2017

Sakura




Algún día,
pronto,
te florecerán las manos
y yo no estaré debajo.                        
Qué injusto que la primavera
inunde tu piel de almendra
y sea para otra boca la promesa de cereza.

Mientras,
al otro extremo de la elipse,
donde aún hace otoño y frio,
contemplo mis constelaciones de lunares
y trazo el peregrinaje de tus dedos
largos.


*
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